Jueves marzo 18, 2010 16:10
Exposición de Juan Durán López
Publicado por blogger como Eventos y actividades
La exposición de Juan Durán López, que podemos ver durante este mes en el Centro Cultural de Lucero, demuestra que todavía existe un lugar para la originalidad en el mundo del arte, un lugar para un enfoque distinto.
Nada más entrar, encontramos este paisaje de Pajares de Adaja. No parece nada fuera de lo normal. Hemos visto cosas muy parecidas cientos de veces cuando vamos por la carretera. Sin embargo, cuando uno se detiene un momento, descubre que no, que no es lo de siempre. Es un paisaje de un entorno rural retratado sin la nostalgia que ciertos artistas contemporáneos imprimen en sus obras, sin ningún toque de melancolía por los pueblos vacíos, por el éxodo a las grandes ciudades. Este paisaje está retratado con realismo, aparentemente sin emoción. Sin embargo, cuando se ve el cuadro al natural, uno se da cuenta de que el secreto está en los colores. El artista ha recorrido el lienzo con unas tonalidades y un espesor que confieren algo muy especial al paisaje: la expresión del propio artista. Son unos colores parecidos a los reales, pero realzados, modificados, diseñados desde el corazón. Lo que consigue López Durán es descubrirnos el mundo rural con otros ojos. No lo ensalza, no lo destruye, obtiene de él sensaciones y nos la muestra.
Esta es la constante de la exposición. Durán López navega entre una composición que podríamos calificar de impresionista, cercana en ocasiones a maestros como Monet, pero desde una posición personal expresionista, es decir, sin renunciar a dejar sobre el lienzo sus propias sensaciones.
Este paisaje de Barcial de la Loma muestra, por ejemplo, la tendencia impresionista del autor. Es un cuadro muy cercano a la línea que marcó Cezanne en sus últimos cuadros, realizado a base de cuadros de diferentes texturas, dimensiones y colores. Pero lo presenta sin olvidar el entorno real. Durán López parece pretender, y lo consigue, encontrar el punto medio entre el artista y el espectador, entre nuestra experiencia y la suya. Y lo consigue a través de una paleta de colores realmente sugerente.
Lo que decimos puede verse a la perfección en este otro cuadro, titulado El viejo. Aunque a primera vista podría pensarse en sensaciones como el aislamiento o la soledad, cuando lo miramos de cerca no encontramos nada parecido. El anciano que está sentado contemplando su pueblo lo hace sin tristeza, sin nostalgia. Simplemente está ahí, puede que descansando después de un día de trabajo, o disfrutando del aire de la tarde. En él no hay dramatismo, no hay tensión. Y esa tranquilidad se transmite hasta nosotros, haciendo que disfrutemos de ese momento junto a él, dándonos la relajación necesaria para descubrir un mundo que no conocíamos, o en el que no habíamos reparado, un mundo que parece, de repente, desconocido.
Y es que en López Durán encontramos un artista que transmite su idea del arte de la forma más bella posible, a través de la composición y de los colores, unos colores que, como hemos dicho, oscilan entre el impresionismo y el expresionismo. A veces avanzan hacia el primer extremo, y entonces encontramos obras maravillosas como Encina Sola. Otras nos presentan una visión muy emocional, muy expresionista, como El camino de Las Doncellas.
Existe un blog del artista donde podemos ver estas obras y muchas más. Sin embargo, desde Distrito Latina animamos a todo el mundo a pasarse un rato por el Centro Cultural de Lucero y ver la exposición. Porque tenemos ante nosotros la obra de un artista que no se puede reproducir más que una vez, una obra en la que la química entre la pintura y el espectador es lo más importante. No se puede pedir más.



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