Miércoles agosto 25, 2010 17:20
La Casa de Campo, Bien de Interés Cultural
Publicado por blogger como Noticias
Siempre me ha parecido que la Casa de Campo es una de las razones que impiden a Madrid ser una ciudad a la altura de las grandes capitales europeas o norteamericanas. A pesar de sus más de 1700 hectáreas, de estar situado en pleno corazón de la ciudad y de albergar lugares maravillosos, las sucesivas administraciones que han gobernado nuestra comunidad, y buena parte de la sociedad madrileña, no han visto en ella, históricamente, más que un lugar para domingueros, prostitutas y delincuentes.
Sería largo de explicar el proceso que convirtió un coto privado de caza de la corona en un lugar tan poco valorado. De nada han servido las constantes, pero solitarias, exhortaciones de algunas personas que han tratado de alabar sus virtudes. Las reinvindicaciones no han logrado cambiar gran cosa.
Sin embargo, cuando uno lo piensa fríamente, es extraño y sorprendente. Madrid, una ciudad que partió de una localización mucho menos profusa que otras capitales europeas, que no tiene un río como el Sena, ni acceso al mar (como ya dijimos el otro día) ni monumentos tan característicos como la Puerta de Brandeburgo, el Big Ben o la Torre Eiffel, cuenta, en cambio, con algo maravilloso: un parque en plena ciudad más grande que Central Park, Hyde Park o Bois de Bolougne, lleno de rincones de una belleza sobrecogedora, como el Puente de la Culebra, de parajes preciosos para pasear, de una flora que ha sobrevivido al maltrato constante con orgullo, y de restos de la historia de nuestra ciudad (entre ellos de la guerra civil).
Pero estos argumentos no han sido suficientes para que los madrileños lo valoremos como se merece. En realidad, los únicos en hacerlo son los deportistas que todos los fines de semana van allí en busca de un lugar tranquilo donde correr o montar en bici. Y es una pena, tratándose de un sitio único, no sólo en España, si no en todo el mundo. Si a mí me pidieran elegir algo de Madrid como símbolo de la ciudad, algo que la diferenciara del resto de las ciudades del mundo, escogería sin dudar la Casa de Campo.
En los últimos años, parece que se está intentando, aunque muy tímidamente, cambiar esta actitud general. Los eventos culturales de los Veranos de la Villa, por ejemplo, han elegido la Casa de Campo para ofrecer una oferta musical envidiable, como ya os contamos el mes pasado.
Hace unas semanas, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó, a partir de la iniciativa de la Amablea en 2007, que la Casa de Campo sea declarada Bien de Interés Cultural. ¿Para qué sirve esto? Pues, básicamente, para que este lugar tan maravilloso pueda ser protegido con eficacia contra la degradación o los planes urbanísticos. Y es que, aunque pueda parecer una locura, hubo un tiempo en que se especuló con la idea de utilizar parte del solar de la Casa de Campo para edificar. Hasta ahí ha llegado el desprecio de nuestra ciudad a esta maravilla que nos ha tocado en suerte.
La iniciativa de la Comunidad de Madrid es de aplaudir, y por eso le hemos dedicado unas líneas en nuestro blog. Sin embargo, no es más que un detalle, un primer paso de un camino que ninguna administración ha querido recorrer. La Casa de Campo necesita, y se merece, una política activa que, además de protegerla, la fomente como espacio cultural y de ocio, que la promocione como uno de nuestros mayores activos y, sobre todo, se enorgullezca de ella.
De lo contrario, nos daremos cuenta de lo que tenemos cuando ya sea demasiado tarde y lo hayamos perdido.



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